domingo, 22 de agosto de 2010

AMULETO



"You can connect me with your life here
because I´ve loved being part of it however brief".
                                                Jane Norling

Tu caracola de música muerta
pende de mi cuello. A veces
cuando el día toma de los ígneos estanques
del sol
su mejor calidez
su difícil color
suelo revisar con especial febrilidad
tus diminutos papeles
tus últimos signos
tu presencia fija
apetecida.

De "Lecciones para una ausencia"
de Norberto James Rawlings

sábado, 26 de junio de 2010

Oscuro Amor de Norberto James Rawlings visto por Pedro Conde Sturla

Norberto James Rawlings ha vuelto a escribir y escribe y describe un oscuro amor con imágenes transparentes, de “oscura transparencia”, que dejan pasar la luz a cuentagotas, tamizan la impronta del recuerdo, “la triste máscara del recuerdo”, y recuperan con doloroso placer lo pasado y lo soñado, la madeja de sombras que nutre su presente.




Ha vuelto a escribir desde el aire “blando y frío de Nueva Inglaterra” y evoca intensamente aquel “azul de las noches de Cuba”, la de sus años de estudiante.

Escribe desde un amor inagotable e incurable, oscuro amor consumado que nunca fue consumido:

“fragor y luz que ahora
tu diminuta mano blanca
repentinamente clausura
silencia
con el índice del adiós”

Escribe desde una incertidumbre y desde una certidumbre, desde “luminosas ventanas”, desde un abril que ya no es triste, desde un oscuro amor que deleita su “arrebatado corazón”:

“El viento que guía tus naves
es el mismo que se despliega
en las sedientas sombras diurnas
de mi desfasado anhelo.”

Escribe, en fin, desde la certidumbre de que nadie le quita lo bailado, nadie le quita lo soñado, nadie le quita lo vivido. Pedro Conde Sturla.



Oscuro amor
Oscuro amor
que desde luminosas ventanas
deleitas y renuevas mi
arrebatado corazón
Ahora que regresas a mí de distante viaje
ahora que te deshaces de las furtivas huellas
sin dejar rastro visible
ningún dios posible podrá doblegar
ni trocar mis sueños como te he soñado
mía sin límites ni ataduras
Ya no será abril el mes triste
del que hablan algunos poetas
Para nosotros será mes
de tiernos recuerdos
a puro corazón forjado
Amor en tu sangre en la mía
arden los mismos fuegos
se derraman iguales luces
El viento que guía tus naves
es el mismo que se despliega
en las sedientas sombras diurnas
de mi desfasado anhelo.


Lugar incierto
Ya no quedan silencios
No quedan más banderas por desplegar
Centros
límites por alcanzar
ni dioses celosos o neutros
Se han ausentado todos
y las indeclinables aves del adiós
no baten alas y ya no hieren inclementes
los puñales de la despedida
Adiós lugar incierto
deshabitada luz.




Oscura transparencia
Lo mejor
no es la caricia en sí misma
sino su continuación.



Mario Benedetti
Ahora puedo caminar junto a ti
sin que estés conmigo
Puedo oírte sin que me hables
Tu signo es la oscura transparencia de la lluvia
Tu luz la de este exiguo y breve sol
de Nueva Inglaterra
Riachuelos de caliche y guarapo
nos irrigan la sangre
Provincias de olvido y recuerdo somos
Comarcas de desbocado amor
nuestras vidas
¿De qué materiales está hecha
la transparencia que te concibe
albor de mis días?
¿Cómo se construye el alba sin luz
que te contenga?
¿Cómo las espesas paredes de soledad
que te cercan?
Ternura salvaje
sedienta de entrega.



Descubrimiento
Como pecio en aguas de su propio naufragio
como pozo seco en la noche
repitiendo los ecos de su aridez
ambula este corazón de ti sediento
 y en medio de la densa tristeza
que le atribuyen al mes de abril
me diste miel de las penumbras vacías
de los tambores
me diste a beber del sonoro hueco
que escuda tu corazón errante
me diste pequeña mía
de tu amor el más ávido
el para mí reservado.



Esos que arrastran
Esos que arrastran
las oscuras aguas de tus ojos
son escombros de mi pasado
desilusiones inadvertidas
duelo entre resplandor y sombra
tierno desafío
guirnalda de luz
flor de viento
sollozo reprimido
Ahora
por tus silencios trepan los míos
Todo se llena de ti
y te siento crecer vigorosa
irrepetible más allá de ti misma
como número momento
o cifra de día no vivido
como pregunta extendida
sin signos
sin fin.

Trueque
Tú me das tu corazón
yo en cambio te doy las mieles
de mi alma
de poeta errante
sin singladuras (pre) establecidas
sin anclas
sin ataduras.

Recuerdos que no fueron
La muerte vierte sus ecos
en metálicas copas
mientras las campanas ensayan
loas a la mudez de sus badajos
La muerte pasa sin pasar
y a su paso
sólo quedan silencios
dolorosos silencios que matan
de tu presencia
todos los recuerdos que no fueron.

Excúseme señora
Excúseme usted señora
por haberme tardado tanto bajo su piel
por haber desatado la sed que ahora la habita
por no advertir que mi sol no se ponía
en sus cielos como creí
Fue sin querer señora
que queriéndola yo
la indiferencia inauguró distancia entre nosotros
dejó en la mesa sus mejores frutos
Excúseme usted señora
que mi frente quiera descansar
entre las opacas lunas que alberga
en su pecho
y que la sombreada isla de mis deseos
 se vea nutrida de abulia.

Ventana
Desde tu corazón me dice adiós un niño
y yo le digo adiós.

Pablo Neruda
Para cuando te llegue este mensaje
yo tristemente me habré resignado a recordar
que entre nosotros
no todo el amor fue consumido
que de tu ternura no pudimos
transitar todos los senderos
que aunque beso a beso conquisté las rotundas y blancas alturas
de tus caderas y tú
mis más densos bosques de caoba
la avidez que hasta entonces
habitaba mi boca
como el azul de las noches de Cuba  que no conoces
derramó sobre mis días
fragor y luz que ahora
tu diminuta mano blanca
repentinamente clausura
silencia
con el índice del adiós
Me resignaré a recordar
de tus desatados placeres
sumergidos en el albor de imparciales sábanas
sus lentos y audaces salmos
el enriquecido ámbar de tus ojos
las tardías aguas de su firme y pedagógica mirada
y tu agridulce admonición
hundida en mi silencio
“no quiero irme pero me tengo que ir.”



Segunda ventana
¿Qué hago con lo escaso que me dejas de vida
cuando en los innumerables corazones
del viento no florezca mi risa
y en mis versos no habiten
los claros y nobles sonidos de la tuya?
¿Qué haré solitario obvio
cuando mis palabras ya no te acosen
y el álgebra de mi soledad interior
se subleve contra tu silencio?
¿Qué haré cuando tu persistente transparencia
se imponga “al verso aquél
que no podemos recordar”
desborde las orillas de parques y estacionamientos
baldíos
y reine tu imagen en urticante recuerdo
tornándose sombra de beso robado
bajo las cenizas de las tardes
de Nueva Inglaterra? Dicho de manera simple
¿Qué voy a hacer sin ti?


Pedro Conde Sturla es escritor
pericopepe@live.com



jueves, 27 de mayo de 2010

Los inmigrantes

LOS INMIGRANTES

Aún no se ha escrito
la historia de su congoja.
Su viejo dolor unido al nuestro.


I

No tuvieron tiempo
-de niños-
para asir entre sus dedos
los múltiples colores de las mariposas.
Atar en la mirada los paisajes del archipiélago.
Conocer el canto húmedo de los ríos.
No tuvieron tiempo de decir:
-Esta tierra es nuestra.
Juntaremos colores.
Haremos bandera.
La defenderemos.



II

Hubo un tiempo
-no lo conocí-
en que la caña

los millones
y la provincia de nombre indígena
de salobre y húmedo apellido
tenían música propia
y desde los más remotos lugares
llegaban los danzantes.

Por la caña.

Por la mar.
Por el raíl ondulante y frío
muchos quedaron atrapados.

Tras la alegre fuga de otros
quedó el simple sonido del apellido adulterado
difícil de pronunciar.
La vetusta ciudad.
El polvoriento barrio
cayéndose sin ruido.
La pereza lastimosa del caballo de coche.
El apaleado joven
requiriendo
la tibieza de su patria verdadera.



III

Los que quedan. Éstos.
Los de borrosa sonrisa.
Lengua perezosa
para hilvanar los sonidos de nuestro idioma son
la segunda raíz de mi estirpe.
Vieja roca
donde crece y arde furioso
el odio antiguo a la corona.
A la mar.

A esta horrible oscuridad
plagada de monstruos.



IV

Óyeme viejo Willy cochero
fiel enamorado de la masonería.
Óyeme tú George Jones

ciclista infatigable.
John Thomas predicador.
Winston Brodie maestro.
Prudy Ferdinand trompetista.
Cyril Chalanger ferrocarrilero.
Aubrey James químico.
Violeta Stephen soprano.
Chico Conton pelotero.
Vengo con todos los viejos tambores
arcos flechas
espadas y hachas de madera
pintadas a todo color ataviado
de la multicolor vestimenta de "Primo"
el Guloya-Enfermero.

Vengo a escribir vuestros nombres
junto al de los sencillos.
Ofrendaros

esta Patria mía y vuestra
porque os la ganáis
junto a nosotros
en la brega diaria
por el pan y la paz.
Por la luz y el amor.
Porque cada día que pasa
cada día que cae
sobre vuestra fatigada sal de obreros
construimos
la luz que nos deseáis.
Aseguramos
la posibilidad del canto
para todos.
s.p.m. 1969

domingo, 11 de abril de 2010

Amistad


Norberto James Rawlings, Andrés L. Mateo y José Enrique Trinidad
en el Centro Cultural Hispánico en la puesta en circulación del libro de Norberto James Rawlings.
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Patria portátil de Norberto James Rawlings

En palabras de Jeannette Miller, Patria Portátil inscribe la memoria de un viaje que retoma el curso de una historia que se repite y que no tiene, aparentemente, respuesta, porque la respuesta es la pregunta del espíritu frente a una realidad cada vez más sórdida, de la que muchos se alejan por no poderla conjurar.
El ciclo del poeta se cierra y abre continuamente en un presente que es pasado. Deja la marca de su sentir y de su hacer y toma distancia de un universo definido por la pérdida de referentes. Se atiene a sus primitivos valores ideales, a la preservación de su identidad. Sigue siendo el inadaptado, el inconformista, el idealista que cree en la posibilidad de un mundo mejor. Sigue siendo igual a sí mismo, no se rinde, no pliega su poesía a la veleta de los tiempos, porque nunca ha traicionado sus raíces.
Con este libro, Norberto James Rawlings renueva y confirma su posición de poeta señero en la literatura dominicana de los últimos cuarenta años.

domingo, 4 de abril de 2010

La urdimbre del silencio

Va despacio y va diciéndose. En principio podría decirse que su poesía iba con la corriente de aquellos años sesenta, donde los Apocalipsis se vivían de esquina a esquina y el cielo no siempre tenía luces suficientes para iluminar el ser del poeta.

Lo que con seguridad no fue fácil para el poeta fue zafarse de ese chantaje también generacional donde el sujeto y sus pretensiones personales debían postergarse.

El poema "Los inmigrantes" se escribió en aquellos años. Después de "Hay un país en el mundo", de su compueblano Pedro Mir, no hay un poema más citado, leído y valorado en la poesía dominicana que este de Norberto James Rawlings.

Estamos frente a uno de esos poemas que se queda en el inconsciente colectivo poético. Al mirar al San Pedro de Macorís de su infancia y valorar la presencia de los cocolos, accedemos a un país más amplio y sentido que el ofertado por la culturología oficial.

Desde 1969, cuando publica Sobre la Marcha, sus días siempre han estado normados por la poesía: La Provincia Sublevada (1972), Vivir (1981), Hago Constar (1983), y su ensayo Denuncia y Complicidad (1997). La Urdimbre del Silencio -Mención de Honor del II Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén de 1999- es una confirmación de su trayectoria.

Hace cuarenta años Norberto James Rawlings nos habló de una isla que era una miríada de Islas. Ahora nos estamos dando cuenta de ello, al ver lo africano en nuestras plazas, al constatar que lo cocolo es tan dominicano como el Altar de la Patria, y que somos lo que siempre hemos sido, un país multicolor y de ciudadanos en tránsito.

Miguel D. Mena

La Urdimbre del Silencio
de Norberto James Rawlings, tuvo su primera edición en el año 2000. La tercera, fue en 2007 y se imprimieron en Editora Búho.
Diseño de portada: Gustavo Fermín Brens
Diagramación: Wanda Estévez para Editora Búho.
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sábado, 3 de abril de 2010

(Re)posesión


(Re)posesión
       
      Son míos esta luz chata del mediodía,
esta brisa blanda, juguetona,
los callados y extensos flamboyanes,
las guajanas enhiestas y orgullosas,
la guásima diseñadora de sombras,
el jabillo tronante,
el impávido guayacán,
acuchillando unos,
      frotando otros,
los invisibles bordes del día,
su bóveda impalpable,
su copioso esplendor.

      Míos son estos pastos,
estas tierras, aquellas montañas,
su estirada y muda deposición de siglos,
arroyuelos y ríos en su anegada danza de burbujas,
y guijarros pulidos por la espera.
      ¡Todo es mío!

La Urdimbre del Silencio, Norberto James Rawlings

jueves, 18 de marzo de 2010

Vivir de Norberto James

or Efraim Castillo

EL PERIPLO QUE llevó a Norberto James a escribir los treinta y siete poemas que estructuran su opúsculo Vivir (fascículo de la colección poética Luna cabeza caliente) posiblemente se originó cuando el poeta macorisano quiso contar con dos grandes singladuras: la ida hacia un lugar vislumbrado por él como de ensueños (Europa) y la estadía en aquel continente con una carga de aprehensiones y evocaciones.

Norberto James Rawlings
Claro, en el quehacer poético el producto social, mercadeado bajo diversos nombres y apariencias —y dependiendo del tipo de recreación que se hilvane de acuerdo a las contradicciones del ejecutante— puede subvertirse pasando por alto el desarrollo histórico del momento, o reduciendo el rapsoda la objetividad de las categorías percibidas. De ahí, no hay duda, que Norberto James condicionó lo que Lukács determinó como “destacados rasgos esenciales de los objetos de la realidad objetiva, de sus relaciones y vinculaciones, sin cuyo conocimiento el hombre no puede orientarse en su mundo circundante”1, al desubicar la transferencia de la intención con la individualización de una percepción ontológica incapaz de señalizar al lector u oidor la comunicación buscada. Esto, desde luego, partiendo de la idea —tal vez equivocada— de que la poesía contenida en el opúsculo, salvo algunos poemas, busca interpretar, dentro de la especificidad de una categoría singular, la descripción de una transición geográfica, o la estadía en un lugar de aprendizaje, bajo la concepción de una maduración orgánica, en la cual sea posible aprehender el texto como un corpus literario total y sin ese empalago que responde a lo fáctico.

El sentido del tejido en James respecto al símbolo
Estoy de acuerdo con Barthes y Paz de que texto quiere decir tejido y lo que lo conforma y estructura debe obedecer a una determinada significancia; es decir, el texto —el tejido— “rota, se mueve, a través de los signos, rigiendo el ritmo en la poesía”2, o “develando la ocultez del sentido”3, pero siempre hilvanando, acentuando la idea generativa sobre el fin determinado. En Vivir, de Norberto James, un agrupamiento de poemas concebidos para explicitar una vivencia, las equivalencias de las metáforas articulan las comparaciones buscadas —y el lector u oidor queda posibilitado de penetrar el texto— en la señalización comunicante. En A orillas del Sena, uno de los poemas del opúsculo, James se ve “tentado a regresar” a su infancia, “a retrotraerla”, tejiendo la analogía vital para concretar su evocación, lo que convierte el resto del poema en una implementación de imágenes —muy hermosas por cierto—4 que permiten la entrada al tejido de signos para representar las orillas del Sena. Esto obedece a que el poeta tiene la libertad absoluta de responsabilizar la analogía hacia la correspondencia de códigos y mensajes, pero respetando —como hace James— la relación entre el nivel conceptual y lo representacional-perceptivo, que es, a la corta y a la larga, lo que mueve lo textual hacia lo concreto.


El agolpamiento vivencial respecto
a la lucidez textual
Posiblemente uno de los errores cometidos por James en su movimiento hacia lo conceptual descansó en la organización del opúsculo, ya que pudo, desde una plataforma analógica, desmontar las imbricaciones del vivir y lo vivido, o lo vivencial, abrevando en Husserl y su Ideología descriptiva de las vivencias puras5, aunque, claro está, no es preciso ir tan lejos. Basta sólo con marcar la relación existencial  entre el periplo de James y su necesidad vital de plasmar en imágenes sus percepciones afectivas, como el fluir de su conciencia hacia un enfrentamiento, no contradictorio, con su pasado (aunque, posiblemente, este pasado es uno de los motores vitales de su poética, su evolución y disciplina).

El origen de Norberto James Rawlings lo conocen todos los estudiosos de la literatura dominicana: el cocolismo de San Pedro de Macorís6, una zona de extraordinaria riqueza sólo comparable al sertanejismo brasileño, que se halla esplendente en Joao Guimarães Rosa7. Esta procedencia del poeta lo imbrica a una zona que no sólo ha producido una buena parte de los mejores poetas dominicanos —Gastón Fernández Deligne (1861-1913), Virgilio Díaz Ordoñez (1895-1968), Federico Bermúdez y Ortega (1895-1968), Francisco Domínguez Charro (1910-1943), Pedro Mir (1913-2000), Pedro Andrés Pérez Cabral (1913-1981), Freddy Gatón Arce (1920-1994), Víctor Manuel Villegas (1924), Rene de Risco Bermúdez (1937-1972), etc.—, sino también de los mejores atletas, en donde la regionalización y las presiones emergidas a través de la adaptación de ese desplazamiento que, aunque no violento, sí resultó en principio traumatizante por el choque idiomático y cultural, logró adaptar sus experiencias en procura de la convivencia, trasbordando las singularidades de una educación afrobritánica a la de una región que también comenzó a poblarse con individuos originarios de Haití, Italia, Siria, Líbano, Alemania y Palestina.



No hay duda de que, debido a esto, en el poema Los inmigrantes8 acontece una categorización en el texto que se asienta en la sociología literaria, en tanto apéndice de la cultural, como un símbolo del flujo migratorio nacional conformante de una totalidad. Es por esto, asimismo, que las prevalencias de esa migración antillana se aprecien intactas en grandes zonas del opúsculo y lo involucren en la continuidad del referido flujo vivencial que deviene en flujo ontológico. Por eso Vivir alcanza grandes puntos en el quantum analógico amontonado por James para su Opera summa, fenomenologizando orgánicamente los condicionantes de su evocación, pero perdiendo respecto al concepto que, sobre lo total, pretendía implementar. Inclusive, en Pequeña elegía a Joe Bass, James generaliza lo que podría interpretarse como un ronco placer irónico y canta a la muerte violenta producida por los testaferros blancos del sistema, constituyéndose en una aprehensión del movimiento de su conciencia hacia el discrimen de ese sertão, de ese Macorís del Mar, de ese cañaveral de su infancia rodeado de diferencia racial y social. Sin embargo, en un poema anterior insertado en el mismo poemario, James también canta A un niño vietnamita, aunque sin temor a la duda de que podría interpretarse como un ronco placer irónico.

Excelencias poéticas de Vivir
Pero aún con esas zonas oscuras, al poemario Vivir es preciso anexarlo a ese pequeño Olimpo que la poesía dominicana ha construido a base de evocaciones que fluctúan entre el mito y la verdad. De ahí a que James es, entre los poetas que comenzaron a rasgar metáforas un poco antes de la Revolución de Abril uno de los más completos, y no por cantar a la aventura caribeña de los cocolos, sino por arrancar, deshuesándola, la ternura y la rabia de una generación de dominicanos que creció al margen de las otras migraciones, como la árabe, la italiana, la china y la haitiana, asentadas en Macorís prácticamente en los años de llegada de los afrocaribeños. Para muchos, esta aseveración podría resultar un insulto, pero a Norberto James Rawlings habrá que dimensionarlo como un buscador de la rica alquimia donde la inspiración fluye a borbotones y que se obtiene con la meditación profunda y la búsqueda de sus raíces, echando a un lado los oportunismos temáticos y la iracundia.

¿Quién, entonces, podría restar validez analógica, metafórica y fonética (porque la poesía es para decirla, para proferirla, para cantarla o para gritarla) a este poema, inyectado al más profundo fluir vivencial?:

Se cruzaron con las mías
sus interrogantes
y por momentos no supe
si contarle de la inmensa caravana
de estrellas
o de este ruido que
trae el mar
adherido a sus olas.
Cada noche
como quien asegura llaves
joyas o secretos
guardo signos suyos bajo mi almohada.

Lo que Octavio Paz determina como “la llave, como el puente verbal que reconcilia las diferencias y las oposiciones”9 (la palabra como), es utilizada por James sólo en aquellos requerimientos donde los tropos exigen que la descripción analógica establezca una dialéctica entre los códigos y los mensajes, esclareciendo las contradicciones en un papel, a veces de ironía y otras de cómplice, pero siempre rehuyéndole a las sospechas.

No reniegues tus debilidades. Reconócelas.
Combátelas. Combátelas. Véncelas.
No seas como estos abuelos estériles
y conformes con su inmundicia10
 
James sólo vincula hacia el enunciado metafórico la palabra “como” en aquellos poemas en que la analogía sigue a la prosodia y cuando la explicitación estructura el ámbito hacia lo consecuencial del clímax imaginativo, porque se deshace de ella —no la utiliza— en aquellas distribuciones textuales que relacionan la emisión de las señales desde sus propios inicios:

Ocurre ciertamente que de él
Permanecen objetos abandonados
Ciudades de cuyos nombres
Saltan imágenes
como el resplandor de la yerba11





Estructura del opúsculo
El poemario Vivir, de Norberto James consta de 37 poemas divididos en dos partes: Recién llegados y Lecciones para una ausencia, lo que tiende a desarticular la valoración relativa entre las posiciones y las diferencias. De Saussure explica así la estructura:
“Es un sistema: a) en el que cada valor está establecido por posiciones y diferencias, y b) que solamente aparece cuando se compartan entre sí fenómenos diversos reduciéndolos al mismo sistema de relaciones”12.

Sin embargo, aquel lector u oidor acucioso capaz de leer u oír las correspondencias intrínsecas de la cohesión interna en Vivir, notará la falta de una transparencia evolutiva u orgánica entre Recién llegados (el primer poema del opúsculo) e Imagen lejana (el último de la obra). Pero como apunté anteriormente, el desmontaje de poema por poema, aunque no logre transitar por el sendero de una evolución consciente en cuanto a temática, se registra en la excelencia y respalda a James como un escritor en trascendencia.
Abril 24, 1982.
Efraím Castillo
Crítico de Arte, escritor y publicista

sábado, 26 de septiembre de 2009

Piedra de la noche


Piedra de la noche.
Luz compartida.
¿Dónde los azúcares de tu esfuerzo,
            la dulce dentellada de tu voz a mis silencios?


¿Dónde, oscura, espesa bóveda,
             estarán los ecos soñados de tus aguas,
             los tibios manotazos de la pasajera lluvia de la isla.
             los arrogantes limos,
             las caracolas,
             los guijarros del río,
             su resbaladiza vestimenta,
             su discreto monólogo por las aguas?


¿Dónde, si no sobre el pecho del día, podría descansar
             la fija ternura de mis manos?
Interrogo sin ilusión este vacío que te nombra
                                                                                        y espero.


Norberto James Rawlings. La urdimbre del silencio. Editora Búho. 2007.


Ilustración: Le Château des Pyrénées. Magritte

jueves, 24 de septiembre de 2009

sábado, 15 de agosto de 2009

LLEVO A MI PAÍS POR DENTRO


LETRAS DOMINICANAS.

NORBERTO JAMES:

"Yo al país lo llevo dentro"

Ángela Peña[°]

Muchos que lo conocieron en su infancia, aprendiendo a leer y a escribir en inglés con mister Whinston Broode, en la sacristía de la iglesia episcopal San Gabriel, del ingenio Consuelo, no han vuelto a tener noticias suyas.

Tampoco han sabido de él sus condiscípulos del colegio San Esteban, de San Pedro de Macorís, ni los que le acompañaban en el coro que formó el reverendo James Douglas, donde cantaba bajo y tocaba al piano los boleros de moda o las canciones de Los Plate ros junto a Sony George, un tecladista cocolo como él "que le en traba también a dos manos" al viejo instrumento.

¿Qué habrá sido de sus pinturas, realizadas gracias al estímulo del padre Douglas y que expuso en el auditorio de la Iglesia Epi fanía de la avenida Independencia? ¿Lo echarán de menos sus com pañeros Cándido Bidó y Elsa Núñez, de la Escuela Nacional de Be llas Artes, donde conoció a Payeyo García, Cocó Gontier, el Condecito Ramírez, Norberto Santana, Vicente Pimentel, Miguel Alfon seca, Rosa Tavarez, Fello Olivo (alias Fello Cachucha), Gisela Risk y José Cesteros y donde tuvo como profesores a Mairení Cabral, Aí da Cartagena Portalatín, Antonio Fernández Spencer, Marianela Jiménez, Nidia Serra, Domingo Liz...?

¿Qué será de Norberto James? se preguntarán sus compañeros de la Normal Nocturna Eugenio María de Hostos, de Articiencia, del Centro de Estudios Padre Billini o los que trabajaron con él en la Unidad de Empaques de sobrecitos de detergente en polvo de la Colgate Palmolive.

A veces, la imagen y la voz del poeta les llegará al recuerdo a los que fueron, como él, operadores telefónicos en CODETEL, a donde lo llevó Celso Thompson quien lo contrató “pese a su enton ces irónico y hasta estridente pro-norteamericanismo” sabiéndolo opuesto a la política de los Estados Unidos.

Después de su regreso de La Habana, donde recibió título de Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas en la vieja Escue la de Letras, hoy Facultad de Filología; luego de haber sido Je fe de Educación del Consumidor en el Plan de Ventas Popula res del INESPRE; de su docencia en el Centro Regional de Na gua y de ocupar la función de Encargado de Educación y Comu nicación en la Comisión Nacional de Política Energética, el au tor de “Los Inmigrantes” se esfumó para el común de los domi nicanos, acostumbrados a ver sus fotos y poemas en los suplementos de los diarios.

Norberto Pedro James Rawlings está en Estados Unidos desde 1983 y es uno de los criollos que mayor prestigia, con su trabajo, su conducta, su capacidad y su presencia la comunidad dominica na en Boston, donde reside.

Profesor en cinco universidades, Boston University, Boston Co llege, Bentley College, Massachusetts College of Pharmacy y Ema nuel College y de dos escuelas privadas, St. Marks School y The Cambridge School, no hay actividad en el círculo literario de USA donde no se incluyan su nombre y alguna de sus obras junto a los de reputados intelectuales de diferentes países que ocupan aquel mismo espacio.

“Te puedo asegurar, sin falsa modestia ni rubor, porque los ne gros no nos ruborizamos, que para ninguno de los puestos que he desempeñado influyó mi parecido a Sidney Poitier. En casi todos casos mis credenciales me precedieron y en dos, fui contactado personalmente por las instituciones interesadas en mis servicios. No quiero dar la impresión de que ha sido “a piece of cake” o para decirlo en buen dominicano “un fly al catcher”. No. La compe­tencia es fiera, especialmente aquí en Boston

Para dar un ejemplo, confiesa: “Hubo ocasiones en que tuve que hacer de 20 a 40 copias de mi curriculum vitae, enviarlos para competir por un puesto de trabajo, sin recibir siquiera una respuesta favorable. Luego de algún tiempo se entera uno que estuvo compitiendo con no menos de 300 candidatos”.

Huyéndole a una Trampa

La visita a James, en Boston, es tan fugaz que apenas alcanza para saludarlo, después de tantos años, tomarle algunas fotos por el centro de la ciudad de Boston y, mientras conduce haciendo esfuerzos en una “hora pico” para conseguir estacionamiento, saber qué ha sido de su vida.

Luce vigoroso, jovial, detenido en los años de edad, feliz, casual y deportivo. Cuando decidió marcharse su entorno inmediato “se fue convirtiendo en trampa, en el más amplio sentido, y escape por la vía de dos becas universitarias que obtuve después de solicitar admisión a varias universidades norteamericanas (Gainsville en Florida) para una maestría en Antropología y Boston University, aquí en Boston, como Teaching fellow, para completar mis estudios para la Maestría. La de Gainsville fue gracias a la buena voluntad de José del Castillo, entonces Director del Museo del Hombre Dominicano”... pero al día siguiente del recibo de un cable confirmando su aceptación al programa, “me llegó la carta de Boston Uníversity en la que me asignaban los fondos para mis estudios de Maestría. Opté por la de Boston por dos motivos: mi madre vive en Nueva York y en Boston estudiaría literatura, que era mi objetivo...”.

-¿Qué es eso de trampa, qué quieres decir?- “Digo trampa en el sentido de ausencia de libertad en todos los sentidos, esto es, libertad de movimiento, libertad espiritual. Si recuerdas el libro que publiqué en esos años, Vivir, ninguno de los poemas escritos durante ese periodo aparece en ese poemario. Sólo incluí los escritos acerca de mi estancia en La Habana. Estimé una imprudencia publicarlos, eran demasiado desgarradores, reveladores del pequeño infierno que llevaba dentro. A esa trampa me refiero. Pero el tema es demasiado íntimo, como para abordarlo aquí, a menos que quieras asumir papel de mi analista”.

“Llevo al País Dentro”

Nació el 6 de febrero de 1945, “aunque mis documentos oficiales dicen que fue el 21”, hijo de Aubry James, químico azucarero retirado que reside en el Ingenio Consuelo, de San Pedro, y de Dolores Rawlings (Nenita), que antes de emigrar a New York, en 1966, trabajó como doméstica de una familia norteamericana, luego en la embajada inglesa y más adelante en la residencia del gerente de la Colgate Palmolive. En Estados Unidos ha sido “elderly house help”, ayudando envejecientes. Acaba de retirarse.

A su trabajo intelectual James agregó el de guionista y asesor musical en Radio Progreso, emisora muy popular en Cuba, y durante un verano trabajó en la Biblioteca Pública de Boston, iniciando la transferencia a computadora de los ficheros de libros en español.

Su labor literaria no ha sido interrumpida pese a tantas cargas académicas. A Sobre la marcha, La provincia sublevada, Vivir y Hago Constar, ha añadido dos nuevos libros, “Denuncia y Compli cidad”, que acaba de imprimir Editora Taller, y “Cuaderno Rojo”[*] que, aunque inédito, ya han aparecido algunos de los poemas que contiene en los programas de actividades culturales norteamerica nos en los que regularmente se incorpora a James.

Ahora ha revivido un viejo proyecto, el de la edición de un “Directorio de Dominicanistas”, con académicos y especialistas de diversas disciplinas que hayan estudiado y/o estudian temas relacionados con la República Dominicana. “Con la creación del CUNY Dominican Studies Institute, de la Universidad de la Ciudad de New York, y con el profesor Silvio Torres-Saillant al frente, está a punto de materializarse como publicación de esa institución, edi tada por mí”.

James casó en Boston con Beth Carter Wellington, a quien conoció “al tercer día de llegar a Boston, en un seminario de narrativa latinoamericana”, madre de su hijo Norberto W. James, alias Tito, “de cuatro años, bilingüe y buen bailador”. De su matrimonio anterior en Santo Domingo son sus hijas Malva Mariana y Ruth Esther James, nacidas en 1980 y 1981.

La habitación que compartió en la adolescencia con Andrés L. Mateo Martínez en Ciudad Nueva; el programa de radio con José Enrique Trinidad y Cuchi Elías; las llamadas telefónicas y las car tas por correo tradicional y electrónico a sus amigos surgen en la conversación y se le pregunta por qué ha estado tantos años desvinculado de la Patria.

“Yo no he estado desvinculado. Si defines desvinculado como persona que no visita un lugar frecuentemente, tengo que aceptar que he estado desvinculado. Sin embargo, yo no lo defino así. Yo al país lo llevo dentro. Si visitas mi casa, lo primero que notas es una Bandera dominicana a la entrada y dentro, lo primero que llama la atención de todo el que me ha visitado es un diablo cojuelo, regalo de boda de Freddy Ginebra, un cuadro de un pintor dominicano a quien no recuerdo de nombre y en las paredes del comedor la serie de casa de Lobo, también regalo de boda de Cocó Gontier y Alfredo Cordero, CD de música dominicana, la revista Rumbo, etc.. En fin, estoy desvinculado de los chismes y la oleada de mezquindades y serruchadera de piso que creí pasadas de moda”.

-Pero estás integrado a la sociedad norteamericana...- “Claro! Soy ciudadano. Estoy casado. Comparto la jefatura de una familia. Trabajo. Pago, puntualmente, mis impuestos estatales y federales como la mayoría de la población”.

“No Añoro el País del que Ha Desaparecido Narcisazo”

-Hablemos de tu poema “Los Inmigrantes”. Ha sido musicali zado, se publica y se cita casi siempre que se alude a los cocolos. Hay quienes sólo te conocen por ese poema. ¿Por qué no ha ocurrido igual con otras obras tuyas?

“No dejo de asombrarme, la verdad y, claro, me satisface ver que se le haga justicia a un poema que es tan parte de mí. No recuerdo exactamente el año, pero durante la primera visita que hicieron Víctor Víctor y Sonia Silvestre a Cuba, en el aeropuerto José Martí, Vitico con el abrazo de bienvenida que le daba me dijo, con exagerado acento cibaeño: “Heimano, yo si le debo música a uté! “. No entendí de lo que hablaba, hasta la noche de la presentación en el teatro Carlos Marx cuando “La Peligrosa” hizo la pequeña introducción. Inicialmente tuve mis reservas, pero músico también, a mi manera, entendí la lógica de la utilización de los fragmentos cantados. Quienes me conozcan únicamente por ese poema, obviamente son lectores de antologías o no han leído mis otros poemarios...

-¿No extrañas el país? ¿Esta nación era una meta en tu vida?

“Yo llevo dentro, lo dije ya, la República Dominicana que añoro. No añoro el país del que ha desaparecido Narciso González, por el que murieron Maximiliano Gómez, Guido Gil, Amaury, Henry Segarra, Amín Abel y tantos otros. Muchos aspectos y subrayo mu chos aspectos, de la vida de este país (Estados Unidos) institucio nes sólidas, respeto a los derechos humanos, libertades, fueron, son meta en mi vida y por eso vivo aquí”.

[°] Reportaje originalmente publicado en el periódico Hoy y reproducido en "Dominicanos en Nueva York", Editoria Corripio, Santo Domingo, 2000.

[*] En 1997 dimos a conocer en estas páginas de Letras Dominicanas este poemario, que posteriormente Norberto re-titularía como "Urdimbre del silencio" [Nota de M.D.Mena].

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