![]() |
Eric Lacombe |
Sin dirección ni sombra posibles,
avanzan las raíces,
por los callados vericuetos de la tierra.
Ríe a solas el poeta,
recordando el sermón que por la internet
le enviara su amigo el arquitecto.
Manotazo invisible.
Descuelga el recuerdo un antiguo refrán:
“Yerba mala nunca muere.”
Descansa y advierte
que, lo que hace es eco visible de anteriores esfuerzos,
y que pese al estival abrazo del día
no es ese su espacio definitivo,
tierra que puede amorosamente nombrar
suya, sin embargo, cuida su jardín,
corta el césped.